Ñustas, una cosmovisión de pureza

Luego de 500 años, los pueblos indígenas continúan eligiendo doncellas como princesas del Sol para honrar la fiesta del Inti Raymi, es por ésta razón que la explanada del edificio matriz de la Municipalidad de Ambato lucía llena para recibir a las vírgenes del sol.

Se aprecian mujeres jóvenes, con la sonrisa discreta y un aire de dignidad y altivez como la describen algunos historiadores, entre ellas está Grace Daniela Caizabanda
representante de Comunidad Rumiñawi Grande, para la joven significa un orgullo muy grande ser parte de este evento, quien como todas sus compañeras quieren trabajar por el bienestar de la comuna.

La joven fue elegida para este concurso porque ella representa los valores de sus integrantes, por su mente nunca había pasado la idea de participar en un evento de belleza, pero la comunidad de donde es oriunda, la tenía presente y sus dirigentes acudieron donde los padres para presentarles la propuesta.

Aún guarda en su memoria, el día que participó como ñusta, Daniela vestía su mejor gala, alpargatas confeccionadas por artesanos, anaco negro sostenido por una faja, tres bayetas de diferentes colores, collares de coralina sobre el cuello, muñecas y aretes, sombrero de color blanco, así como shigra para llevar la tonga, así se presentó al certamen para luego ser electa Inti Ñusta (Reina del Sol) del pueblo Salasaca.

“Me siento orgullosa de ser partícipe de una de las tradiciones ancestrales de los pueblos andinos, trabajaré muy fuerte para reavivar la cultura que me han heredado mis ancestros”, menciona Daniela porque piensa en aportar a no solo a su comunidad sino promocionar su cultura a nivel nacional, la riqueza de sus campos, sus fiestas y tradiciones,

María Jerez, representante de la comunidad de Manzanapamba fue otra de las concursantes quien obtuvo el segundo lugar que la posesiona como Killa Ñusta (Reina del Sol) para ella el compromiso de trabajar se fortalece, los niños y adultos mayores son una pioridad dentro de su proyecto elaborado desde que decidió participar en el certamen pues el proyecto está encaminado al rescate de tradiciones, valores en estas generaciones, en especial el educar sobre cada una de sus prendas de vestir y explicar la historia del pueblo al que pertenecen es muy relevante dentro de la labor que llevará a cabo.

En el tercer lugar de este certamen se encuentra Taña Caballero, designada como Pacha Ñusta (Rina de la Tierra), “siento está en conexión de mi cuerpo, mente y alma que me unen con la madre tierra”, son las palabras de esta hermosa joven que agradece a toda la comunidad de Cruz Pamba, por el apoyo brindado en todo su proceso y con quienes contara para la aplicación de su labor como esta dignidad, enmarcados más a la lucha femenina.

Las reinas indígenas generalmente no usan tacones ni pestañas postizas, sus rostros se muestran casi sin maquillaje y en los eventos especiales visten coloridas blusas bordadas a mano, un anaco negro y un sombrero de lana de borrego. “Esta es nuestra ropa originaria, la llevamos con orgullo para que otras jóvenes sigan el ejemplo y no se avergüencen de su ropa autóctona”, expresa Taña.

La Ñusta, en la cosmovisión andina es una joven, virgen, una doncella, símbolo de la tierra aún no fecundada, no sembrada, quienes tienen la misión de visibilizar a las mujeres indígenas de sus pueblos y promover la interculturalidad.

M aría Jerez, Daniela Caizabanda y Taña Caballero
Ñustas salientes (Jeyna Chuquín, Isabela Loyola, Gabriela Chagñay)

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