En el cantón Cevallos perteneciente a la provincia de Tungurahua se encuentra Manuel Condo, quien se dedica a la producción de caramelos artesanales, llevando esta tradición por más de 70 años.

Varios son los dulces que se elaboran entre ellos: bolitas, maní, dulce, chupetes y en especial las colaciones, lo que identifica a este centro de producción.

El nombre de “colaciones” se debe a que este dulce era considerado como un energizante para las personas que trabajaban en los campos, pues en cada descanso consumían una de ellas bastaba para darles fuerza y continuar con su trabajo.

Para la elaboración de este dulce, la única materia prima es el azúcar, de ahí las propiedades energéticas de este caramelo, luego de obtener una masa de azúcar cuya preparación es secreto de la casa, se procede a colocar las bolas obtenidas en una paila grande a fuego lento, mientras se las mueve constantemente durante 20 minutos.

Al ser sometidas al calor estos duces toman una textura, luego pasan por un proceso de enfriamiento y secado, para ello son colocadas sobre un pliego de papel periódico blanco.

El color autentico de las colaciones es blanco, pero para ofrecer una variedad de este producto sus clientes don Manuel procede a darles color, expone las colaciones a fuego lento durante 10 minutos para que el colorante vegetal penetre y se pueda obtener el objetivo.

Las colaciones son distribuidas a los cantones cercanos y a turistas que visitan Cevallos, pues es un producto que no pasa por desapercibido, por su sabor, sus propiedades y la historia que don “Manuelito” ha marcado con esta actividad, creando así una identidad.

El sueño de Manuel Cando, es que esta tradición de elaborar caramelos artesanales continúe para futuras generaciones, mientras tanto en lo que resta de su vida seguirá dedicando tiempo, paciencia, trabajo y amor a este arte, su anhelo es que su producto se siga consumiendo sin pasar por desapercibido.
Un producto que a más de un sabor inigualable, su textura, y sus componentes naturales, es un energizante y un manjar para consentir al paladar.
Y a ustedes ¿qué recuerdo les traen las colaciones?
