Santa Lucia, protectora de la vista

Es un sábado de junio de 2019 y el aire frío recorre las calles de un lugar ubicado  entre cadenas montañosa, lagunas, bosques, paisajes, páramos, cascadas,  flora y fauna única, Tisaleo, un pueblo lleno de historia, marcado por un acontecimiento ocurrido en 1534, fecha en que se libró una batalla entre indígenas y españoles por conquistar el territorio; un sitio en donde la devoción es un sello para la vida de sus habitantes y  la belleza del cantón se aprecia desde su entrada, pues encierra el misterio y la divinidad en cada rincón, aquí la patrona del pueblo “Santa Lucia” es la diosa de propios y extraños.

Atrapando Memorias (12/06/2019): Iglesia, cantón Tisaleo.

El recuerdo de la santa invade la memoria de los habitantes tisaleños para conmemorar la conquista española y llenarse de orgullo ante la resistencia indígena, una mezcla entre la devoción a Santa Lucía y la remembranza de una guerra entre aborígenes e invasores, es el resultado en la quebrada de Catequilla, un espacio sagrado, ya que fue aquí donde por primera vez apareció la imagen de “Santa Lucía”,  escenario que guarda más de una memoria.

Santa Lucía, se convierta así en la patrona de las personas ciegas, debido a un milagro, ya que sus ojos fueron arrancados, pero Dios en su infinito amor le restauró la vista y colocó otro par de ojos en su lugar, a partir de este suceso la devoción de los fieles es cada vez mayor,  “sin duda alguna nuestra madre es la que me ayuda a seguir adelante siempre” menciona Rosalino Jaigua con firmeza.

La gruta de Santa Lucía, es el lugar donde según cuenta la historia apareció la patrona de la vista, en una piedra grande junto a la fuente de agua  que desde hace años era la base de existencia para sus pobladores; antiguamente utilizaban los pondos para trasladar este líquido vital hasta sus hogares para su consumo doméstico, así esta vertiente era el abastecimiento para toda la población y sus alrededores.

Atrapando Memorias (12/06/2019): Gruta de Santa Lucia, Tisaleo.

Desde entonces se ha convertido en un paraje muy visitado por la población católica, es entonces el lugar ideal para los feligreses, aquí los creyentes frotan en su cuerpo una piedra pequeña mientras realizan una oración para luego colocarla en la piedra grande, como un acto de fe.

Los indígenas festejan solemnemente la fiesta del culto, el Inga Palla, es así que trasladan la imagen de Santa Lucía a Pucará para rendirle honores, realizan ritos especiales e idolatran su figura, todo esto ocurre en el mes de octubre, en medio de representaciones  propias del lugar, rememorando las luchas por la conquista del Reino de Quito en las tierras de Tisaleo, son 435 años de una celebración cultural, étnica y religiosa.

Atrapando Memorias (12/06/2019): Imagen de Santa Lucia en piedra, Tisaleo.

Los indígenas festejan solemnemente la fiesta del culto, el Inga Palla, es así que trasladan la imagen de Santa Lucía a Pucará para rendirle honores, realizan ritos especiales e idolatran su figura, todo esto ocurre en el mes de octubre, en medio de representaciones  propias del lugar, rememorando las luchas por la conquista del Reino de Quito en las tierras de Tisaleo, son 435 años de una celebración cultural, étnica y religiosa.

Guerra. Los invasores ibéricos, al mando de Sebastián de Benalcazar, se encontraron con el guerrero Pansaleo en su deseo de llegar a Quito. (Yadira Illescas / Expreso)

De pronto, alrededor de la iglesia, se respira un aire de paz y veneración, es la hora de la misa en la iglesia del centro del cantón, plegarias, súplicas y agradecimientos resuenan en cada esquina del templo, “Santa Lucía es mi madre salvadora, ella me ha ayudado toda mi vida y siempre voy a amarla”, dijo Julio Jácome, mientras contempla la imagen de la santa, al otro lado bastó una mirada para darse cuenta de la fe de Juan Flores que besando una estampita de la patrona de la vista le agradece y dice “la virgencita es muy milagrosa, ella es la que tiene con vida a mi nieta, eso no tiene precio y por eso vengo a pagarle mi deuda de fe a mi madre santa”.

Atrapando Memorias (12/06/2019): Santa Lucia, Tisaleo.

Hombres, mujeres y niños forman fortaleza y culto, entre agonía y oraciones entregan su corazón en la peregrinación, rodeado de luces incandescentes caminan por la ruta de Santa Lucia hasta llegar al templo, lugar donde se aprecia una piedra gigante, sus feligreses frotan en su cuerpo una piedra muy pequeña, expresando su dolor, hacen una oración de fe y lo colocan en la piedra grande.

Además, el sonido natural de una vertiente de agua genera paz en el lugar, el agua de las profundidades de la madre tierra, que desde hace años fue la base de existencia para sus pobladores de Santa Lucia Centro. Para iniciar el tributo a Santa Lucia los niños y niñas, protagonizan la celebración a la patrona del cantón, sacan de sus bolsillos unas pequeñas hojas con poemas, versos, estrofas y poesías a santa Lucía.

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